Stock que no cuadra
El sistema dice una cosa y la estantería dice otra, y nadie sabe si falta material o está mal ubicado.
software para logística
Un software para logística hecho a medida une almacén, expedición y transporte en un solo circuito: la entrada se lee con lector, el picking se confirma por referencia y lote, la expedición genera bultos y albarán, y la entrega se firma en el móvil del conductor aunque no haya cobertura.
En corto
Un software para logística debe cubrir tres bloques encadenados: almacén, con entradas, ubicaciones, stock por lote y caducidad y picking con lector; expedición, con bultos, etiquetas, albarán y seguimiento; y transporte, con planificación de rutas, partes del conductor, firma en la entrega e incidencias. Encima va la capa que casi nadie tiene, el coste real por ruta y por vehículo, y al lado la integración con las agencias de transporte para no entrar cada mañana a tres portales distintos.
Lo que duele cada día
En logística el problema casi nunca es mover la mercancía, es saber dónde está, quién la tocó y cuánto ha costado moverla. Cuando esa información vive en papeles y llamadas, cada incidencia se paga dos veces.
El sistema dice una cosa y la estantería dice otra, y nadie sabe si falta material o está mal ubicado.
Las entregas firmadas vuelven a oficina días después, arrugadas, y hay que teclearlas para poder facturar.
El reparto se planifica cada mañana sobre un papel, según quién esté ese día y lo que recuerde el jefe de tráfico.
Se sabe lo que factura el camión, pero no lo que cuesta con combustible, horas, peajes y mantenimiento.
El planteamiento
La cadena real de una empresa de logística es una sucesión de manos: llega el camión del proveedor, alguien descarga, alguien ubica, alguien prepara un pedido, alguien lo embala, alguien lo carga y alguien lo entrega. Cada una de esas manos genera un dato, y el problema clásico es que ese dato se apunta en un sitio distinto cada vez. La entrada en un albarán de papel, la ubicación en la cabeza del mozo veterano, la preparación en una hoja impresa y la entrega en un albarán firmado que viaja de vuelta en la furgoneta.
Un sistema hecho a medida no cambia el trabajo físico, cambia el momento en que se registra. La entrada de mercancía se confirma leyendo el albarán del proveedor contra el pedido de compra, con su lote y su caducidad si el producto los lleva. La ubicación se confirma leyendo la etiqueta de la estantería. El picking se confirma leyendo la referencia. Y la entrega se confirma con la firma en la pantalla del móvil del conductor. Nadie apunta nada dos veces, y el inventario deja de ser una foto de hace tres semanas.
Sobre esa base aparece lo que de verdad interesa a dirección: la trazabilidad y el coste. La trazabilidad permite responder en un minuto a un cliente que pregunta por su envío, y también a una reclamación de calidad que exige saber qué lote se sirvió a quién. El coste permite dejar de mirar solo la facturación de cada ruta y empezar a mirar su margen, con combustible, horas del conductor, peajes, mantenimiento y amortización repartidos donde toca.
La última pieza es la conexión con el exterior. Casi ninguna empresa reparte todo por su cuenta: hay envíos propios y envíos que se entregan a una agencia. Que el sistema grabe el envío en la agencia, imprima su etiqueta, recupere el estado del seguimiento y guarde la prueba de entrega evita el trabajo más ingrato de todos, que es entrar cada mañana a tres portales distintos a consultar qué ha pasado con los envíos de ayer.
La pantalla del jefe de tráfico
Cada parada con su ventana horaria, su estado y su incidencia si la hay. El conductor la lleva en el móvil y en oficina se ve avanzar sin llamar a nadie.
Ruta de ejemplo, reparto de mañana
Esquema de ejemplo
Paradas de la ruta
8
Entregadas hasta ahora
3
08:10 Salida de plataforma
Carga confirmada por lector, 42 bultos en 6 albaranes
08:55 Cliente de ejemplo 1, polígono norte
Entrega completa, albarán firmado en el móvil
09:40 Cliente de ejemplo 2, centro urbano
Entrega parcial, 2 bultos rechazados por embalaje
10:25 Cliente de ejemplo 3, zona industrial
Entrega completa con recogida de retorno
11:15 Cliente de ejemplo 4, muelle con cita
En descarga, ventana horaria de 11:00 a 12:00
12:30 Cliente de ejemplo 5, reparto capilar
Pendiente, requiere aviso telefónico previo
13:10 Cliente de ejemplo 6, recogida programada
Pendiente, 4 bultos de devolución a plataforma
14:20 Regreso a plataforma
Descarga de retornos y cierre del parte del conductor
Paradas, horas y clientes inventados para explicar la pantalla. No corresponden a ninguna ruta ni a ningún cliente real.
Qué se monta
Se activa solo lo que necesita tu operativa. Un almacén de distribución, una empresa de paquetería y una flota de carga completa no necesitan lo mismo y no se fuerzan al mismo molde.
Recepción contra pedido, asignación de ubicación y control de huecos libres en cada pasillo.
Existencias por referencia, lote, número de serie y fecha, con salida por caducidad más próxima.
Preparación guiada por recorrido, confirmación por lectura y control de errores antes de embalar.
Bultos, etiquetas, albarán de salida y documentación de transporte generada de una vez.
Reparto de paradas por vehículo y zona, con ventanas horarias, capacidad y orden de descarga.
Firma del receptor, foto de la mercancía, hora real y motivo cuando la entrega no se completa.
Rechazos, roturas, faltas y retornos con su circuito de resolución y su responsable asignado.
Vehículos, revisiones, ITV, seguros, tacógrafo y avisos antes de que caduque cada documento.
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La parte que nadie mira
Preguntar cuánto factura una ruta es fácil. Preguntar cuánto cuesta es donde empieza el silencio incómodo. El coste de una ruta se compone de cosas que llegan por caminos distintos y en momentos distintos: el combustible que aparece en la factura de la tarjeta a fin de mes, las horas del conductor que salen de su parte, los peajes, el mantenimiento del vehículo, los neumáticos y la parte proporcional del seguro y de la amortización.
Cuando cada uno de esos conceptos se imputa al vehículo y a la ruta en el momento en que se conoce, la cuenta sale sola. Y entonces se puede hacer la pregunta importante, que es qué clientes y qué zonas dejan margen y cuáles se están sirviendo por debajo de coste. Casi siempre hay una sorpresa, y casi siempre está en el reparto capilar de última hora o en el cliente antiguo al que nunca se le ha revisado la tarifa.
La facturación es la otra cara. El porte se factura por peso, por volumen, por bulto, por kilómetro, por parada o por una combinación, y encima van los suplidos, los reexpedidos, las esperas en muelle, las entregas con ayuda y las tarifas especiales pactadas con cada cliente. Ese cuadro de tarifas es de las cosas más difíciles de encajar en un programa de catálogo, y es una de las razones más habituales para pasarse a un desarrollo propio.
Con las tarifas dentro del sistema, la factura de fin de mes se genera desde las entregas realmente hechas, no desde una hoja que alguien mantiene aparte. Y las esperas, los retornos y los servicios extra dejan de perderse, que es la vía de fuga de ingresos más silenciosa que tiene el sector.
La comparación
Muchas empresas de transporte y almacén funcionan con papel, WhatsApp y una hoja de cálculo muy trabajada. La pregunta no es si funciona, es cuánto cuesta que funcione.
Qué comparamos
Papel, Excel y llamadas
Sistema a medida
Stock fiable en tiempo real
Confirmación por lector
Estado del reparto en curso
Albarán firmado disponible
Trabajo sin cobertura
Coste real por ruta
Seguimiento de agencias unificado
Depende de quién esté ese día
Cómo trabajamos
Nunca cambiamos todo a la vez. Empezamos por el punto donde más se pierde información, que suele ser la expedición o la entrega, y ampliamos desde ahí.
01
5-10 min · gratis
Nos cuentas qué mueves, cuántas referencias y rutas llevas y qué programas usas hoy en almacén y en tráfico.
02
30-45 min · videollamada
Recorremos entrada, ubicación, picking, expedición, ruta y entrega, y marcamos dónde se rompe el dato.
03
Primeros resultados en 1 semana
Montamos un tramo real, por ejemplo la app de entrega de una ruta, y lo probamos con conductores de verdad.
04
Entrega y después
Ampliamos al resto del circuito, conectamos agencias y contabilidad y montamos el coste por ruta.
Sigue por aquí
El almacén y el reparto generan los datos, y el resto del sistema los aprovecha. Estas son las piezas que suelen montarse junto a la logística.
Preguntas frecuentes
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Debe cubrir tres bloques que muchas empresas llevan hoy por separado: el almacén, con entradas, ubicaciones, stock por lote y caducidad y preparación de pedidos; la expedición, con bultos, etiquetas, albarán y seguimiento del envío; y el transporte, con planificación de rutas, partes del conductor, firma en la entrega e incidencias. Encima de los tres tiene que haber una capa de costes que diga cuánto cuesta de verdad cada ruta y cada vehículo, y una capa de integración con las agencias con las que trabajas.
Sí. El lector es la pieza que hace que el almacén deje de equivocarse, así que el sistema se diseña para trabajar con él desde el primer día. Sirven tanto los terminales industriales con Android como el propio móvil del operario usando la cámara, y también los lectores inalámbricos conectados a un puesto fijo. Se leen ubicaciones, referencias, lotes y bultos, y cada lectura queda registrada con su hora y su usuario, de forma que un error se puede rastrear hasta el momento exacto en que se produjo.
Sí, y es un requisito que damos por supuesto en cualquier aplicación de reparto. La app guarda la ruta, los albaranes y las firmas en el propio dispositivo y sincroniza en cuanto vuelve la conexión, así que el conductor puede entregar en un polígono sin cobertura, en un sótano o en una zona rural sin quedarse bloqueado. Lo que se cuida especialmente es el orden de sincronización y el control de conflictos, para que dos entregas hechas sin red no se pisen al subir.
Sí, siempre que la agencia ofrezca una vía técnica para hacerlo, que hoy es lo habitual en las grandes. La integración típica cubre grabar el envío, obtener la etiqueta con su código, recuperar el estado del seguimiento y descargar la prueba de entrega. Antes de dar plazo y precio revisamos la documentación de cada agencia con la que trabajas, porque no todas ofrecen lo mismo, y en las que no tienen conexión abierta se resuelve con ficheros de intercambio o con el portal que ya usa tu equipo.
Sí, y ese es justamente el motivo de hacerlo a medida. Los programas de catálogo suelen ser buenos en almacén o buenos en transporte, y las empresas que hacen las dos cosas acaban con dos sistemas que no se hablan y con la expedición como tierra de nadie. Un desarrollo propio comparte el mismo dato: el pedido preparado en almacén se convierte en bultos, los bultos en una parada de ruta y la parada en un albarán firmado, sin volver a teclear nada por el camino.
Depende del alcance real: no cuesta lo mismo ordenar un almacén con ubicaciones que montar además reparto propio con app para conductores e integración con varias agencias. Los factores que más pesan son el número de referencias y lotes, si hace falta trabajar sin cobertura, cuántas agencias hay que conectar y qué nivel de detalle quieres en el coste por ruta. Damos precio cerrado por escrito tras la sesión de análisis, sin licencias por usuario, para que sumar conductores o mozos no encarezca el sistema cada mes.
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