Papel que alguien teclea
El técnico rellena el parte a mano y en oficina alguien lo pasa al sistema. Dos trabajos y una letra difícil de leer.
aplicaciones a medida
Las aplicaciones a medida tienen sentido cuando el trabajo no ocurre delante de un ordenador: técnicos, comerciales, almacén y reparto. Partes, fotos, firma y lectura de códigos, funcionando también sin cobertura y escribiendo en el mismo sistema que usa la oficina.
En corto
Una aplicación a medida se justifica cuando el trabajo ocurre fuera de la oficina y hace falta funcionar sin cobertura, usar la cámara, leer códigos, geolocalizar o recibir avisos push. Si tu equipo trabaja con cobertura y usa el móvil de forma puntual, una aplicación web bien hecha resuelve lo mismo por bastante menos y sin pasar por las tiendas. Lo habitual es combinar ambas: web para la oficina y app instalada solo para el perfil de campo, siempre sobre los mismos datos.
Trabajo fuera de la oficina
Cuando el trabajo ocurre en una obra, en una furgoneta o en casa de un cliente, la información llega tarde, incompleta y siempre con una segunda transcripción de por medio.
El técnico rellena el parte a mano y en oficina alguien lo pasa al sistema. Dos trabajos y una letra difícil de leer.
Las fotos de la instalación acaban en el WhatsApp de alguien, sin quedar asociadas al trabajo al que pertenecen.
En un sótano, en una nave o en una carretera secundaria la herramienta deja de funcionar justo cuando hace falta.
Hasta que no vuelve la furgoneta, en oficina no se sabe qué se ha hecho, qué material se ha gastado ni qué falta.
La decisión
Las aplicaciones a medida se dividen en dos familias, y elegir mal la familia es el error más caro de este tipo de proyecto. Por un lado está la aplicación web, que se abre en el navegador del móvil o del ordenador y funciona igual en cualquier dispositivo. Por otro, la app móvil, que se instala en el teléfono y puede usar todo lo que el teléfono ofrece.
La aplicación web gana casi siempre en coste, en plazo y en mantenimiento. No pasa por tiendas, se actualiza para todo el mundo a la vez, funciona igual en Android y en iPhone y no obliga a nadie a instalar nada. Si tu equipo trabaja con cobertura y usa el móvil de forma puntual, es la opción sensata y además se puede añadir a la pantalla de inicio para que se parezca a una app.
La app móvil se justifica por motivos concretos, no por gusto. Trabajo sin conexión de verdad, uso intensivo de la cámara, lectura de códigos de barras o QR, geolocalización continua, avisos push que hay que ver aunque la aplicación esté cerrada, o acceso a algún hardware específico. Si tu caso tiene alguno de estos, la app compensa. Si no lo tiene, pagarás dos veces por la misma funcionalidad.
En la práctica lo más frecuente es un enfoque mixto: la aplicación web para la oficina y la gestión completa, y la app instalada solo para el perfil de campo que la necesita, ambas contra los mismos datos. Así el equipo de dentro y el de fuera trabajan sobre la misma información y nadie tiene que consolidar nada al final del día.
Las dos caras
El equipo de campo trabaja en el móvil con lo justo para su tarea y la oficina trabaja en el navegador con la vista completa. Un solo sistema detrás, sin consolidar nada al final del día.
Parte de trabajo
Pantallas cortas, botones grandes y solo lo imprescindible. Funciona sin cobertura y sincroniza en cuanto vuelve la conexión.
Avisos del día por técnico
Partes cerrados pendientes de facturar
Consumo de material por obra
Historial completo del cliente
Tiempos reales frente a previstos
Documentos y fotos archivados
La misma información en cuanto se sincroniza, lista para facturar, planificar la siguiente visita y ver la carga de cada técnico.
Qué construimos
Funciones que montamos con más frecuencia en una aplicación móvil a medida. Todas comparten lo mismo: se usan de pie, con una mano y a veces con guantes.
El técnico cierra el parte en casa del cliente con tareas, tiempos y material consumido.
Imágenes del antes y el después que quedan enlazadas al trabajo, no perdidas en la galería.
Conformidad del cliente firmada en el móvil, con copia enviada por correo al momento.
Códigos de barras y QR para material, ubicaciones y activos, sin teclear referencias.
Todo funciona sin cobertura y se sincroniza solo cuando el dispositivo vuelve a tener red.
Orden de visitas del día, navegación al siguiente punto y registro de llegada y salida.
Notificaciones de un aviso urgente o un cambio de planificación aunque la app esté cerrada.
Entrada con huella o cara, sesión propia por usuario y borrado remoto si se pierde el móvil.
Respuesta en 5 min · sin compromiso
Para decidir
Ninguna es mejor que la otra, resuelven cosas distintas. Esta tabla es la que usamos para decidir en la sesión de análisis.
Qué comparamos
Aplicación web
App instalada
Funciona sin cobertura
Hay que instalar algo
Se actualiza para todos a la vez
Cámara y lectura de códigos
Avisos push con la app cerrada
Pasa por App Store y Google Play
Coste de desarrollo
Igual en Android y en iPhone
Cómo trabajamos
Alcance cerrado, precio fijo y avances semanales. Y una decisión clara al principio sobre web o app, porque condiciona todo lo demás.
01
5-10 min · gratis
Nos cuentas quién va a usarla y dónde. Si con una aplicación web te vale, te lo decimos ahí mismo.
02
30-45 min · videollamada
Dibujamos las pantallas imprescindibles, decidimos web o app y definimos qué pasa sin cobertura.
03
Primeros resultados en 1 semana
Construimos y te la damos pronto en el móvil para probarla en campo, no en una sala de reuniones.
04
Entrega y después
Publicamos donde corresponda, formamos al equipo y ajustamos lo que el uso real revele las primeras semanas.
Detalles que deciden
Una aplicación que se usa sentado en una oficina y una que se usa de pie en una obra no se parecen en nada, aunque muestren los mismos datos. La segunda tiene que funcionar con una sola mano, con guantes, con sol de cara y con prisa. Eso cambia el tamaño de los botones, el número de pasos y hasta la decisión de qué campos son obligatorios.
La regla que seguimos es reducir cada tarea al mínimo de toques posible. Si un parte se puede cerrar en cuatro pantallas, no se hacen ocho. Si un dato se puede deducir del contexto, como la fecha, la ubicación o el técnico que ha entrado, no se pide. Cada campo que se elimina es un parte más que llega completo al final del día.
El trabajo sin conexión es el otro gran punto. No basta con que la app no se cierre cuando no hay red: tiene que dejar seguir trabajando, guardar todo en el dispositivo y sincronizar sin duplicar ni perder nada cuando la conexión vuelve, incluso si dos personas han tocado lo mismo. Esa lógica se decide al principio porque afecta al diseño completo de los datos.
Y por último, la batería y el consumo de datos. Una app que geolocaliza cada segundo o que sube fotos a resolución completa deja el móvil del técnico sin batería a media mañana y consume la tarifa en dos días. Ajustar la frecuencia de posición, comprimir las imágenes y sincronizar por tandas es lo que hace que la herramienta se use durante años.
Sigue por aquí
Una aplicación de campo cobra sentido cuando escribe en el mismo sitio donde trabaja la oficina. Estas son las piezas que suelen acompañarla.
Preguntas frecuentes
¿Te queda alguna duda? Pregúntanos directamente o escríbenos por WhatsApp: contestamos personas, no bots.
El precio depende de tres factores: cuántas pantallas y funciones tiene, si necesita funcionar sin cobertura y si hay que publicarla en las tiendas o basta con una aplicación web. Una herramienta interna para que un equipo de campo rellene partes es un proyecto acotado; una app con usuarios externos, pagos y sincronización compleja es bastante más. Trabajamos con propuesta cerrada: tras la sesión de análisis recibes alcance, plazos y precio fijo por escrito, sin bolsas de horas.
Si tu equipo trabaja con cobertura y usa el móvil de forma ocasional, una aplicación web bien hecha basta y sale mucho más barata de construir y de mantener, porque no depende de tiendas ni de actualizaciones. La app móvil se justifica cuando hace falta trabajar sin conexión, usar la cámara de forma intensiva, leer códigos, geolocalizar, recibir avisos push o acceder a hardware del teléfono. En la práctica, muchas empresas empiezan con la aplicación web y añaden la app solo para el perfil que la necesita.
Los primeros resultados usables se ven en una semana, porque desarrollamos por fases y enseñamos avances semanales en lugar de entregar todo al final. El plazo completo depende del alcance acordado y queda con fechas concretas en la propuesta. Si hay que publicar en App Store y Google Play, conviene contar además con el tiempo de revisión de cada tienda, que no depende de nosotros.
Sí, si se diseña para ello desde el principio. La app guarda los datos en el propio dispositivo, permite seguir trabajando sin cobertura y sincroniza en cuanto vuelve la conexión, resolviendo los conflictos según reglas definidas. Es imprescindible en trabajos de campo, en naves con mala cobertura y en reparto, y es una decisión que hay que tomar al inicio porque condiciona toda la arquitectura.
Sí, publicamos en ambas tiendas si tiene sentido para tu caso, incluidas las cuentas de desarrollador y el proceso de revisión. Para aplicaciones internas de empleados existe además la opción de distribución privada, sin ficha pública, que evita la revisión comercial y es más cómoda de gestionar. Si la app es solo para tu equipo, muchas veces no compensa pasar por la tienda.
Tuya. El código fuente, los datos y las cuentas de publicación son de tu empresa, sin dependencias ocultas ni cuotas por seguir usando lo que ya has pagado. Te entregamos el repositorio y la documentación necesaria para que cualquier equipo técnico pueda continuar el trabajo, aunque no seamos nosotros.
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