Doble y triple tecleo
El alta del cliente se hace en el CRM, se repite en facturación y se vuelve a escribir en la hoja de pedidos.
integración de sistemas
La integración de sistemas es lo que hace que tus programas dejen de contradecirse. Conectamos ERP, CRM, facturación, banco, almacén, transporte y tienda online por API, por webhooks o por ficheros, y construimos APIs a medida para que el dato se escriba una sola vez.
En corto
La integración de sistemas consiste en conectar los programas que ya usa tu empresa para que compartan información sin copiarla a mano. Se puede hacer por API, por webhooks, por intercambio de ficheros o leyendo la base de datos, y cuando el otro programa no ofrece ninguna de esas vías todavía quedan alternativas, aunque más frágiles. Lo importante es decidir qué sistema manda en cada dato y que la conexión avise, reintente y deje histórico cuando algo falle.
El síntoma
Cada programa se compró para resolver un problema y lo resolvió. El problema apareció después: la información de la empresa quedó partida en cinco sitios que no coinciden entre sí.
El alta del cliente se hace en el CRM, se repite en facturación y se vuelve a escribir en la hoja de pedidos.
El stock del ecommerce no es el del almacén y el listado de clientes de contabilidad no es el de comercial.
Alguien exporta, cruza y vuelve a importar cada semana. Cuando esa persona falta, el proceso se para.
Para saber si algo se ha servido hay que llamar a almacén, porque el sistema todavía no lo sabe.
El concepto
La integración de sistemas no es un capricho técnico, es la diferencia entre una empresa que consulta y una empresa que pregunta. Cuando los programas están conectados, el dato se escribe una vez en el sitio donde nace y viaja solo hasta donde hace falta. Cuando no lo están, la empresa dedica una parte enorme de su tiempo administrativo a mantener sincronizadas cinco versiones distintas de la misma verdad.
Hay cuatro formas habituales de conectar dos programas. La primera y mejor es la API, cuando el otro sistema la ofrece: se piden y se envían datos en tiempo real y con control de errores. La segunda son los webhooks, en los que el otro sistema avisa cuando ocurre algo, lo que evita estar preguntando cada pocos minutos. La tercera es el intercambio de ficheros, todavía muy común en logística y en banca, con exportaciones programadas en formatos como CSV o XML. Y la cuarta es el acceso directo a la base de datos, que solo se usa cuando el fabricante lo permite y no hay alternativa.
En España lo normal es que una pyme tenga una mezcla: un programa de contabilidad o facturación (Holded, Sage o A3 son de los que más nos encontramos), una tienda online, un sistema de almacén, la banca electrónica y la agencia de transporte. Cada uno ofrece cosas distintas, así que la integración se estudia caso por caso. No prometemos conectores ya hechos para un producto concreto sin haber revisado antes su documentación técnica: revisamos qué expone realmente y solo después damos plazo y precio.
Lo último y lo más importante es qué ocurre cuando algo falla, porque va a fallar. Una integración seria reintenta cuando hay un error temporal, no duplica registros si se ejecuta dos veces, avisa a una persona cuando el error es real y deja un histórico consultable de cada dato que se ha movido. Sin eso, una integración es una bomba de relojería silenciosa.
Cómo queda
La integración no consiste en conectar todo con todo, eso acaba en una telaraña imposible de mantener. Consiste en que haya un sistema que manda y que el resto se sincronice contra él.
Facturación y contabilidad
Clientes, facturas y cobros sincronizados con el programa contable que ya usáis.
Tienda online
Pedidos que entran solos, stock que baja y estado del envío que vuelve al cliente.
Banco
Movimientos y remesas para conciliar cobros y detectar impagos sin revisar extractos.
Almacén y logística
Entradas, salidas y ubicaciones al día, con lectura de códigos desde el propio almacén.
Un solo sistema
Tu sistema de gestión
El sitio donde vive el dato bueno y desde donde se reparte al resto, con su histórico y sus permisos.
Agencias de transporte
Etiquetas, número de seguimiento y estado de la expedición sin entrar en su web.
Correo y mensajería
Conversaciones enlazadas con el cliente y avisos automáticos en cada hito.
Clientes y proveedores
Intercambio de pedidos y documentos con quien trabaja con formatos propios.
Programas antiguos
Sistemas heredados de los que hay que seguir leyendo mientras conviven con lo nuevo.
Qué construimos
Desde una sincronización sencilla en una dirección hasta una API completa para que otros se conecten a ti. Todo con registro, control de accesos y avisos ante errores.
Tus operaciones expuestas de forma segura para apps, clientes o partners, con documentación incluida.
Tu sistema avisa a otros en el momento en que pasa algo, sin consultas constantes ni retrasos.
Los cambios viajan en ambas direcciones con reglas claras sobre qué sistema manda en cada campo.
Exportaciones e importaciones programadas en CSV, XML o Excel para programas sin API.
Acceso controlado a bases de datos heredadas para convivir con ellas durante la transición.
Traslado del histórico entre programas con validación previa y control de lo que no cuadra.
Claves cifradas, permisos mínimos por integración y rotación sin tocar el resto del sistema.
Panel de estado, reintentos automáticos y aviso inmediato cuando una conexión deja de responder.
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Antes y después
La comparación no es entre software bueno y malo. Es entre tener la información repartida o tenerla conectada.
Qué comparamos
Sin integrar
Integrado
Veces que se teclea el mismo dato
Los programas dicen lo mismo
Información al día
Depende de que alguien exporte
Errores por copiar a mano
Se sabe qué se ha sincronizado
Aviso cuando algo falla
Informes fiables sin cruzar Excel
Cómo trabajamos
Antes de dar precio revisamos qué permite técnicamente cada programa, porque de eso depende todo lo demás.
01
5-10 min · gratis
Nos dices qué programas usáis y qué información estáis copiando a mano entre ellos.
02
30-45 min · videollamada
Revisamos la documentación de cada sistema, decidimos quién manda en cada dato y elegimos la vía de conexión.
03
Primeros resultados en 1 semana
Construimos la integración, la probamos con datos reales en un entorno aparte y validamos los casos raros.
04
Entrega y después
Pasa a producción con monitorización activa, avisos ante fallos y ajustes según lo que aparezca.
El caso difícil
Es una situación muy frecuente, sobre todo con programas de gestión antiguos instalados en un servidor de la propia empresa. Que no haya API no significa que no haya integración, significa que hay que elegir bien la vía y ser honestos sobre su fragilidad.
La opción más limpia suele ser el intercambio de ficheros. Muchos programas cerrados permiten exportar movimientos o importar altas en un formato fijo, y con eso se monta una sincronización programada que funciona durante años. Es menos inmediata que una API, porque va por tandas, pero es estable y fácil de auditar.
La segunda opción es leer directamente su base de datos. Es rápida y muy potente, pero solo la planteamos si el fabricante lo autoriza y si la escritura se hace siempre desde el programa original, nunca por detrás, porque escribir a mano en la base de datos de un producto ajeno es la mejor forma de corromper sus datos.
La tercera, y la última que recomendamos, es automatizar la propia interfaz del programa. Funciona, resuelve casos imposibles de otra manera y hay que asumir que se romperá cada vez que el fabricante cambie una pantalla. Si es la única salida, se plantea como puente temporal mientras se decide si ese programa debe seguir en el mapa.
Sigue por aquí
Una vez la información está en un sitio, todo lo demás se vuelve posible: automatizar, medir, publicar un portal o aplicar inteligencia artificial.
Preguntas frecuentes
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La integración de sistemas es conectar dos o más programas para que compartan información sin que nadie tenga que copiarla a mano. En una empresa suele significar que el pedido que entra por la web aparece en el ERP, que el cliente creado en el CRM llega a facturación con los mismos datos y que el estado del envío vuelve del transportista sin que nadie consulte una web. El objetivo no es tecnológico, es que cada dato se escriba una sola vez y todos los programas cuenten lo mismo.
Una API a medida es una puerta de entrada y salida que se construye específicamente para tu sistema, con las operaciones que tu negocio necesita y con los permisos que tú decides. Sirve para que otros programas, una app móvil o un cliente puedan consultar y enviar información de forma controlada, sin acceder directamente a la base de datos. Se diseña con autenticación, con límites de uso y con un registro de cada llamada, de manera que siempre se sabe quién ha pedido qué y cuándo.
Sí, casi siempre, aunque por otras vías. Las alternativas habituales son el intercambio de ficheros (el programa exporta o importa CSV, XML o Excel en una carpeta o por correo), la lectura directa de su base de datos cuando el fabricante lo permite, o la automatización de la propia interfaz cuando no queda otra opción. Cada vía tiene su fragilidad y su coste de mantenimiento, así que antes de elegir revisamos qué ofrece el programa y qué permite su licencia.
El precio depende de tres cosas: qué ofrece el otro programa, cuántos datos hay que sincronizar y en qué dirección, y qué debe pasar cuando algo falla. Una integración de una sola dirección contra una API bien documentada es una intervención corta; una sincronización en ambos sentidos con resolución de conflictos es un proyecto. Lo presupuestamos con precio cerrado tras revisar la documentación técnica del otro sistema, para que no aparezcan sorpresas a mitad.
Sí, si se diseña con las prácticas habituales: credenciales guardadas cifradas y nunca en el código, conexión siempre por canal cifrado, permisos mínimos para cada integración y un registro de todas las llamadas. Además conviene limitar qué datos viajan, porque muchas integraciones mueven mucha más información de la que realmente necesitan. Con eso, la conexión es tan segura como el resto del sistema y además auditable.
Es algo que ocurre, así que se diseña contando con ello. La integración se construye con una capa propia que aísla las particularidades del otro sistema, de forma que un cambio en su API se corrige en un punto y no obliga a tocar medio programa. Además se monitoriza: si las llamadas empiezan a fallar, salta un aviso con el detalle del error en lugar de descubrirse semanas después porque faltan pedidos.
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