Escandallos desactualizados
La ficha del plato se hizo con los precios de hace dos años y desde entonces la materia prima ha cambiado varias veces.
software para restaurantes
Un software para restaurantes hecho a medida no sustituye tu TPV: se conecta a él y construye encima la capa de gestión que falta, con escandallos, coste real de materia prima, margen por plato, compras, mermas y comparativa entre locales.
En corto
Un programa de gestión para hostelería debe tener escandallos con ficha técnica por plato, precio de compra actualizado por proveedor, coste real y margen por plato, control de mermas e inventario, y reservas con ocupación por turno. No sustituye al TPV: se conecta a él y a los canales de reserva para convertir la venta en información de coste y margen. Con varios locales, además compara todos los establecimientos con los mismos indicadores.
Lo que duele en la cocina
El TPV dice cuánto se ha vendido, pero no cuánto ha costado. Entre esas dos cifras está el negocio, y en la mayoría de restaurantes ese hueco solo se mide una vez al año, cuando llega el resultado del ejercicio.
La ficha del plato se hizo con los precios de hace dos años y desde entonces la materia prima ha cambiado varias veces.
Se sabe que hay desperdicio, roturas e invitaciones, pero nadie sabe cuánto suman ni de qué partida salen.
Se pide lo que parece que falta, sin comparar precios entre proveedores ni cruzar con el consumo real.
Cada establecimiento lleva sus números a su manera, así que no hay forma limpia de saber cuál va mejor y por qué.
El planteamiento
Conviene aclararlo antes de nada: no venimos a cambiar el TPV. El terminal de punto de venta hace bien su trabajo, el personal de sala lo tiene aprendido y cambiarlo en plena temporada es un riesgo que ningún negocio necesita. Lo que falta casi siempre no está en la sala, está detrás: la capa de gestión y de datos que convierte lo que vende el TPV en información de coste, de margen y de compra.
Esa capa empieza por el escandallo. Cada plato tiene su ficha técnica con los ingredientes, las cantidades netas, las mermas de limpieza y cocción y las elaboraciones intermedias que lleva. Cuando esa ficha existe y los precios de compra están al día, el coste del plato se calcula solo y se actualiza solo cada vez que un proveedor sube una referencia. A partir de ahí, la carta deja de fijarse por intuición o por lo que cobra el de enfrente.
El segundo paso es cruzar escandallos con ventas. Si el TPV dice que se han vendido cien platos y la ficha dice cuánto producto lleva cada uno, el sistema calcula el consumo teórico del periodo. Comparado con el consumo real que sale del inventario, aparece la desviación, y esa desviación es lo que se está perdiendo por el camino en merma, en raciones descontroladas o en producto que sale sin registrar.
El tercer paso es la compra. Con el consumo real medido, el pedido a proveedor deja de hacerse a ojo. Se sabe qué rota, qué se queda parado en cámara, qué referencia ha subido de precio y qué proveedor está más caro en cada familia. Y con varios locales, todo eso se compara con los mismos criterios en lugar de con la impresión del encargado de cada sitio.
La pantalla que cambia la carta
Ingrediente a ingrediente, con merma incluida y con el precio de compra vigente. Cuando sube un proveedor, el coste del plato se recalcula solo.
Ficha técnica de ejemplo
Esquema de ejemplo
Plato de carta de ejemplo
Componente
Cantidad
Coste
Producto principal
180 g
2,45 €
Guarnición de temporada
120 g
0,58 €
Salsa de elaboración propia
40 ml
0,42 €
Aceite, sal y especias
Varios
0,15 €
Merma estimada de limpieza
5 %
0,18 €
Coste de materia prima
3,78 €
Precio de venta sin IVA
12,50 €
Margen bruto por ración
8,72 €
Coste sobre venta
30,2 %
Componentes, cantidades e importes inventados para explicar la pantalla. No corresponden a ninguna carta, ningún proveedor ni ningún cliente real.
Qué se monta
Un restaurante de carta, un grupo con varios locales y un hotel con restauración no necesitan lo mismo. Se activa lo que aporta y se deja fuera lo que solo añade pantallas.
Reservas por turno, plano de sala o de habitaciones, ocupación prevista y control de no presentados.
Ingredientes, cantidades netas, mermas y elaboraciones intermedias con su propio subescandallo.
Coste actualizado con cada cambio de precio y margen por plato, familia, turno y local.
Pedidos, recepción contra albarán, histórico de precios y comparativa entre proveedores.
Registro de roturas, desperdicio e invitaciones, y desviación entre consumo teórico y real.
Recuentos por zona, cámara y bodega, con valoración de existencias y rotación por referencia.
Cuadrante por turno y servicio, horas trabajadas y coste de personal sobre la venta del periodo.
Ficha de cliente recurrente, histórico de visitas, preferencias y campañas para volver a llenar.
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Las conexiones
El sistema vive rodeado de programas que ya funcionan y que no hay que tocar. El TPV cobra y comanda. El motor de reservas recibe peticiones de la web, del teléfono y de los portales. La contabilidad lleva la parte fiscal. Nuestro trabajo es ponerse en medio y hacer que esos datos se junten en un solo sitio, no pedirle al negocio que cambie tres herramientas a la vez.
Con el TPV, la conexión típica es leer las ventas por artículo, mesa, turno y forma de pago. Con eso ya se puede calcular el consumo teórico, el margen por familia y la venta media por comensal. La vía técnica depende del fabricante y hay diferencias grandes entre unos y otros, así que revisamos su documentación antes de comprometer plazo, en lugar de prometer una integración que luego se atasca.
Con los canales de reserva pasa algo parecido. Interesa que las reservas de la web, de los portales y del teléfono lleguen al mismo calendario, porque cuando cada canal vive aparte llegan los solapes y las mesas vacías reservadas dos veces. Y unificar las reservas es también la única forma de tener una ficha de cliente real, con su histórico de visitas y sus preferencias.
Cuando hay varios establecimientos, el sistema añade una capa por encima. Cada local trabaja con su carta y sus proveedores, y la dirección ve una comparativa con los mismos indicadores para todos: coste de materia prima sobre venta, coste de personal sobre venta, ticket medio, ocupación por turno y margen por familia. Esa tabla comparativa suele ser el motivo por el que un grupo se decide a montar el sistema.
La comparación
No es una comparación entre dos programas rivales. Es lo que ves con el TPV solo y lo que ves cuando encima hay una capa de gestión conectada a él.
Qué comparamos
Solo TPV y Excel
TPV más capa de gestión
Venta por artículo y turno
Coste de materia prima por plato
Recalculo al subir un proveedor
Consumo teórico frente al real
Margen por familia y por local
Reservas de todos los canales juntas
Comparativa entre establecimientos
Depende de quién mantenga el Excel
Cómo trabajamos
Empezamos siempre por los escandallos de la carta actual, porque es el trabajo que más cuesta arrancar y el que antes devuelve información útil.
01
5-10 min · gratis
Nos cuentas cuántos locales tienes, qué TPV usas y qué llevas hoy en papel o en hoja de cálculo.
02
30-45 min · videollamada
Repasamos carta, proveedores, inventarios, reservas y turnos, y vemos qué datos ya existen y en qué formato.
03
Primeros resultados en 1 semana
Cargamos una parte de la carta con precios reales y sacamos coste y margen por plato para contrastarlo.
04
Entrega y después
Conectamos el TPV y los canales de reserva, añadimos compras, mermas y turnos y ampliamos al resto de locales.
Sigue por aquí
La gestión de hostelería se apoya en piezas que también montamos por separado. Estas son las que suelen ir juntas.
Preguntas frecuentes
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Debe tener escandallos con ficha técnica de cada plato, precio de compra actualizado por proveedor, coste real de materia prima y margen por plato, control de mermas e inventario, y la parte de sala con reservas y ocupación. No hablamos del TPV, que ya tienes y sigue haciendo su trabajo, sino de la capa de gestión que se conecta a él y convierte las ventas en información de coste, margen y compras. Si hay varios locales, además hay que poder compararlos con los mismos criterios.
Sí, y ese es el planteamiento correcto: no sustituimos el TPV, construimos la capa de gestión que se apoya en él. El TPV es bueno cobrando y comandando, y no conviene tocarlo. Lo que hacemos es leer sus ventas por artículo, mesa y turno y cruzarlas con los escandallos para obtener consumo teórico, coste y margen. La vía concreta depende de tu TPV, así que antes de dar plazo revisamos qué exportación o qué conexión ofrece el fabricante.
Sí, y es uno de los casos donde más se nota. Cada local mantiene su carta, sus precios y sus proveedores, porque rara vez son idénticos, pero la estructura de escandallos y familias es común, de forma que los números se pueden comparar sin trampa. La dirección ve la misma tabla para todos los locales, con su coste de materia prima sobre venta, su margen por familia y su consumo de personal, y puede detectar dónde se está yendo algo antes de que lo diga la cuenta de resultados.
Se calcula desde la ficha técnica del plato, que recoge cada ingrediente con su cantidad neta, su merma de limpieza o cocción y el precio de compra vigente de ese ingrediente. El sistema multiplica cantidad por precio, aplica la merma y suma los subescandallos, es decir, las elaboraciones intermedias como fondos, salsas o masas que a su vez tienen su propia ficha. Cuando el precio de compra de un ingrediente sube, el coste de todos los platos que lo llevan se recalcula solo.
Se puede ver el margen teórico en cuanto entran las ventas del TPV, y el margen real en cuanto se cierra el inventario del periodo. La diferencia entre ambos es la información más valiosa que da el sistema, porque esa desviación es merma, raciones que se sirven más generosas de lo que dice la ficha, invitaciones no registradas o mal aprovechamiento del producto. Sin escandallos no se puede medir esa diferencia, y sin medirla no se puede corregir.
Depende de cuántos locales haya, de si necesitas solo escandallos y compras o también reservas, turnos y fidelización, y de cuántas conexiones hagan falta con el TPV y con los canales de reserva. Damos precio cerrado por escrito tras la sesión de análisis, sin licencias por usuario ni por local en forma de cuota que crezca cada vez que abres un establecimiento nuevo.
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